La Universidad Nacional de Chilecito, representada por el vicerrector académico Mg. Daniel López, formó parte del “Encuentro académico y ecuménico sobre la realidad económica, social y cultural de la República Argentina”.WhatsApp Image 2019 07 26 at 12.53.36 300x200 - La UNdeC participó del encuentro ecuménico y académico en la UNAHUR

El evento se realizó en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), y fue organizado por el  Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

Participaron rectoras y rectores de las instituciones universitarias públicas de Argentina, miembros de las comunidades universitarias del país, obispos y representantes de todos los credos.

Los objetivos de la reunión fueron: compartir un marco académico y ecuménico una visión sobre la realidad, emitir una declaración conjunta que sintetice lo trabajado, elaborar un plan de trabajo que permita avanzar en la construcción de ideas.

Hacía una nueva economía

En el encuentro se buscó analizar la realidad social y económica del país, en un marco de diálogo interreligioso, junto al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Monseñor Oscar Ojeda, y representantes de la religión Judía y la religión Musulmana. Al finalizar la reunión, y luego del aporte al debate de las rectoras y los rectores miembros del CIN, se procedió a la lectura de una declaración conjunta que analiza las perspectivas actuales y el trabajo a futuro.

“Entendemos que en el actual contexto social del país y del mundo, las universidades y los universitarios deben comprometerse para que, en el marco de un diálogo con otros actores sociales, podamos encontrar el camino hacia un nuevo modelo económico, fruto de la cultura de la comunión, basado en la fraternidad y la equidad, que garantice la democracia y el desarrollo armónico y sustentable de la sociedadUna economía diferente, distinta a la que impera hoy en el mundo, en la que veintiséis multimillonarios poseen la misma riqueza que el conjunto de las tres mil ochocientas millones de personas más pobres del planeta. A este modelo hiperconcentrado, desigual y excluyente es preciso transformarlo, promoviendo una economía que haga vivir y no mate, que incluya y no excluya, que humanice y no deshumanice, y que en definitiva respete al medioambiente, y se ejecute desde la acogida de la vida, el cuidado de la familia, la equidad social, la dignidad de los trabajadores y los derechos de las generaciones futuras”, versa un fragmento de dicho documento.

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