El 27 de junio es el día del biólogo en Argentina recordando la realización del primer acto oficial vinculado a la biología en 1812. En 1823 el Triunvirato, a través de Bernardino Rivadavia, resolvió establecer un Museo de Historia Natural instalándolo en el Convento de Santo Domingo. Con el pasar de los años se transformó en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, ubicado en el Parque Centenario de la ciudad de Buenos Aires.

Cuando uno decide estudiar Biología la primera pregunta que surge es: “¿Qué hace un biólogo?” Y es sólo la primera, luego la vecina te pregunta como matar los pulgones del rosal o algún familiar te consulta por qué el perro duerme tanto o tus padres que, mientras te ven ordenando huesos o plantas, se preguntan cómo vas a vivir. En realidad, pareciera que nadie entiende bien para que sirve un biólogo y uno empieza a sentirse algo incomprendido.

Un biólogo estudia y trabaja con la vida, en todos sus niveles, desde compuestos orgánicos y células, pasando por especies y poblaciones animales y vegetales, hasta ecosistemas y regiones biológicas (biomas).

En Argentina, históricamente, el biólogo se dedicó principalmente a la investigación, campo en el que logró una sólida formación haciendo importantes aportes en diversas áreas como medicina, nutrición, ecología, ambiente, biotecnología, genética y biodiversidad. Sin embargo, su capacitación lo habilita también para el desarrollo en un campo profesional que, aunque muchos no lo vean, es muy amplio y cada vez mayor.

Con el acelerado crecimiento de la población humana y el mal manejo de los recursos naturales, hay una gran incertidumbre acerca de la futura interacción entre el bienestar de la humanidad y los cambios en la biodiversidad, ya que esta influye fuertemente en los servicios ambientales o ecosistémicos que brindan los ambientes naturales y que determinan la salud y el bienestar humano: control de enfermedades infecciosas y plagas, recursos medicinales, ciclo del agua, calidad del aire, regulador del clima, entre otros. Además, la biotecnología crece haciéndose cada vez más necesaria en el agro, la industria y la salud.

En este contexto los biólogos podemos y debemos aportar a la salud, por caso, trabajando con microorganismos patógenos para su control, determinando la época o condiciones en las que mejor se desarrollan los animales vectores de enfermedades (vinchuca, mosquitos, ratas, palomas, etc.), trabajando en la producción de mejores y más nutritivos alimentos, medicamentos, vacunas y mejora genética, y determinando parásitos y predadores de plagas para utilizarlos como controladores naturales en el agro. Pero no debo olvidar nuestras tareas para identificar las especies en peligro de extinción y generar los conocimientos que permitan la recuperación de sus poblaciones, determinar vedas de caza o pesca y controlar las especies que puedan convertirse en plagas.

Pero, además, nuestra función profesional nos lleva a integrar equipos con otras profesiones para realizar evaluaciones de impacto ambiental o planes de gestión ambiental, ya que los biólogos somos los únicos autorizados a relevar las plantas, animales y microorganismos existentes en una zona, osea la biodiversidad.

Así que hoy cuando me preguntan ¿Qué hace un biólogo? respondo con orgullo:

Estudiamos y trabajamos con los seres vivos, nuestro campo de acción profesional y científico es amplio y será mayor considerando los problemas ambientales y los desafíos biotecnológicos, que si bien deben ser encarados en forma multidisciplinar, nosotros tenemos la responsabilidad y la obligación de ocupar nuestro lugar en la toma de decisiones que aporten a un desarrollo sostenible en un ambiente saludable.

 

Dra. María Dolores Juri

Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC)

 

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