El pasado 7 de julio se celebró el Día Mundial de la Conservación del Suelo, en conmemoración del aniversario del fallecimiento de Hugh Hammond Bennet (15 de Abril de 1881 – 7 de Julio de 1960), pionero en la lucha contra la erosión en USA. En 1963, bajo la presidencia del Dr. Arturo Humberto Illia, la República Argentina se decretó (Nº 1.574/63) el Día Nacional de la Conservación del Suelo. Entre los fundamentos del decreto se expresa que: “el suelo agrícola configura el soporte más sólido de la economía Argentina, así como de su expansión futura y que, consecuentemente, la conservación de nuestro recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de todos los habitantes de la Nación”.

Bennett creó el movimiento de conservación de suelos en los Estados Unidos. Entre 1920 y 1930 incitó a la Nación estadounidense a peticionar por  la “Amenaza Nacional” de la erosión de los suelos y en 1935 creó el “Servicio de Conservación de Suelos (SCS)”. En la actualidad esta agencia se denomina “Servicio de Conservación de Recursos Naturales” (NRCS) y funciona dentro de la estructura del  Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Bennett sirvió como jefe de  este servicio hasta su retiro como profesional, a la edad de 70 años, en 1951. Hoy H. Bennett es considerado el padre de la conservación de suelos.

Visitó en varias oportunidades nuestro país e interactuó con numerosos profesionales de la especialidad, compartiendo sus conocimientos y su experiencia personal para promover y fortalecer la conservación de los suelos en cada lugar que estuvo. Su legado está hoy vigente y representa la base conceptual de las acciones y la tecnología actual.

En nuestro país se observa con preocupación la existencia de diversos procesos de degradación de las tierras y sus suelos, a pesar de los esfuerzos realizados por productores agropecuarios y organismos públicos y privados. El estado de la situación actual fue volcado en la obra “El Deterioro del Suelo y del Ambiente en la Argentina”, publicado por la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Fecic) en 2015.

La Provincia de La Rioja no es ajena a esta problemática, ya que las tierras están expuestas a daños o riesgo de ocurrencia de alguno de estos procesos: degradación física, erosión hídrica, erosión eólica, salinización o alcalinización. La Desertificación es la expresión conjunta y simultánea de algunos de ellos. También, en áreas específicas, existe riesgo o daño por contaminaciones de diverso origen. En algunos sectores frágiles, el ambiente es afectado por desmontes, excesiva extracción de vegetación, sobrepastoreo o aplicación inadecuada de tecnología productiva.

El estado actual indica que en nuestro país es oportuno, pero a la vez necesario, generar y aplicar políticas integrales y permanentes para el aprovechamiento sustentable del suelo y, en general, de los recursos naturales. A lo largo de nuestra historia hubo varios intentos por generar un marco legal en esta línea, y en relación al uso del suelo se llegó a poner en vigencia, en 1981, la Ley N° 22.428 de Fomento a la Conservación de Suelos. Esta ley sigue vigente pero, en la práctica, carece de financiamiento para su implementación. Solo unas pocas provincias aplican algunos recursos económicos propios para la implementación de tecnología para la conservación de los suelos.

Creemos que es importante compartir con todos estas reflexiones.

 

Ing. Agr. Hugo Canelo

Ing. Agr. Alberto Sfeir

Escuela de Ciencias Agrarias

Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito

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