Fuente: www.cultura.gob.ar

Un 3 de junio de 1770 nacía Manuel Belgrano, prócer de la patria, creador de nuestra bandera, pero fundamentalmente un hombre de la Revolución y un hombre de Estado. Un pensador de avanzada, símbolo de una argentina unida y soberana. Un ejemplo de político y de militar cuyas palabras y acciones cobran sentido en este presente.

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano era hijo del comerciante italiano Doménico Belgrano y Peri (luego castellanizó su nombre firmando Domingo Belgrano y Pérez) y de la argentina criolla María Josefa González Casero, quienes se casaron el 4 de noviembre de 1757 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced.

Manuel fue bautizado en esa misma iglesia, hoy Monumento Histórico Nacional, ubicada en Reconquista 207, en la ciudad de Buenos Aires.

Sus padres

Domingo, un comerciante autorizado por el rey de España para trasladarse a América, llegó a Buenos Aires en 1753.​ Fue parte de los comerciantes opulentos que lograron el establecimiento del Consulado de Buenos Aires. La familia Belgrano no tuvo un fuerte patriarcado sino que primaba la libertad de acción y eso influyó en Manuel.

En 1762 Domingo fue designado, por el gobernador Pedro de Cevallos, alférez en el Regimiento de Vecinos Españoles, alcanzando el cargo de Capitán del Regimiento de Caballería de Milicias de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero en 1788 se lo relacionó como cómplice en la quiebra de un funcionario real de la Aduana. Seis años después, en 1794, fue absuelto de culpa y cargo, restituyéndosele la plena libertad de sus derechos y el goce de sus bienes, pero la fortuna familiar quedó fuertemente mermada.

María Josefa había nacido en la ciudad de Buenos Aires pero era descendiente del conquistador, explorador y colonizador español Domingo Martínez Irala. Sus antepasados tenían un origen mestizo guaraní. ​

Domingo falleció el 24 de septiembre de 1795 y María Josefa el 1 de agosto de 1799.

Sus hermanos

Manuel Belgrano fue el cuarto de dieciséis hermanos, tres de los cuales fallecieron siendo niños. Sus hermanos y hermanas fueron: María Florencia (1758-1777), Carlos José (1761-1814), José Gregorio (1762-1823), María Josefa Anastasia (1767-1834), Domingo José Estanislao (1768-1826), Francisco José María (1771-1833), Joaquín Cayetano Lorenzo (1773-1848), María del Rosario (1775-1816), Juana María (1776- 1815), Miguel José Félix (1777-1825), Juana Francisca Josefa (1779-1835) y Agustín Leoncio José (1781-1810).

De los varones, Carlos José y José Gregorio se dedicaron a la carrera militar y combatieron en las Invasiones Inglesas. Al igual que Agustín, quien participó como oficial del Cuerpo de Blandengues de Montevideo

Domingo José Estanislao fue sacerdote, canónigo de la Catedral y miembro del Cabildo Eclesiástico porteño. Integró el clero criollo identificado con la Revolución de Mayo.

Francisco y Joaquín se dedicaron al comercio, como su padre. Francisco ocupó cargos en el Cabildo. Fue vocal suplente del Segundo Triunvirato y diputado por Salta en la Asamblea de 1813. Joaquín también fue funcionario del Cabildo y del Consulado e integrante de la Legislatura bonaerense. Fue diputado por la capital en el Congreso General Constituyente.

Miguel ingresó en España en una academia militar pero su vocación pasaba por la literatura. En 1810, de regreso a Buenos Aires, se dedicó a la enseñanza y fue rector del Colegio de Ciencias Morales.

Sus estudios

Los primeros años los cursó en su casa, con maestros particulares, tal la costumbre de la época.

A los 14 años ingresó al Real Convictorio Carolino o Real Colegio de San Carlos donde estudió latín y filosofía, diplomándose como licenciado en esta última. Era el colegio más importante de la ciudad de Buenos Aires, en los tiempos de la colonia y de severa disciplina. Estaba instalado en el antiguo edificio del Colegio Jesuita, junto a la iglesia de San Ignacio. Los requisitos para ser admitido eran, entre otros, ser de primera clase, hijo legítimo, saber leer y escribir, y ser de familia Cristiana. Fue el antecedente del Colegio Nacional de Buenos Aires.

El éxito como comerciante de Domingo Belgrano le permitió enviar a sus hijos Francisco y Manuel a estudiar a Europa, con el deseo de que ambos se formaran en comercio.

Torciendo ese mandato Manuel optó por estudiar Derecho. Cursó sus estudios en las universidades españolas de Salamanca y Valladolid. Se graduó a los 18 años, como Bachiller en Leyes, con medalla de oro, dedicándose a la economía política. La Real Cancillería de Valladolid lo habilitó como abogado.

En su juventud, Manuel Belgrano siguió las ideas de su generación, impulsadas por la Revolución Francesa: “Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos que impedían al hombre disfrutar de sus derechos”.

 

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