La celebración del día del campo es una iniciativa que nace en Argentina, en reconocimiento a la importancia social y económica del campo y del sector rural como pilares del desarrollo mundial. Hoy, este reconocimiento es internacional.

El campo argentino es uno de los sectores más competitivos, principal exportador del país, un generador de empleo a lo largo de todas las cadenas agroalimentarias y un importante contribuyente a las arcas públicas.

Las producciones agroalimentarias generan: 1 de cada 6 puestos de trabajo privados (directos e indirectos), 1 de cada 10 pesos del Producto Bruto Interno, 1 de cada 9 pesos de la recaudación tributaria nacional de AFIP, 6 de cada 10 dólares de las exportaciones totales del país.

Actualmente Argentina produce 126 millones de toneladas de granos, 5 millones de toneladas de carne (aviar, vacuna y porcina), 10 millones de litros de leche, y otras producciones tales como biocombustibles, vinos, aceites y cultivos no tradicionales (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, 2017). En La Rioja se destacan las cadenas olivícola, vitivinícola, nogalera y hortícola.

Pero el campo no es solo eso, también es un estilo de vida, con arraigo y compromiso con la tierra y todas las expresiones de vida que ella contiene y/o alberga; flora, fauna y su gran biodiversidad. En este contexto se deben mencionar a los actores del campo… aquellos que hacen posible todo lo que sucede en él; ellos son los productores, campesinos, chacareros, paisanos, agricultores, verdaderos proveedores de alimentos para las ciudades y naciones. Más del 75% de las explotaciones agropecuarias censadas en nuestro país, pertenecen al sector de los pequeños productores o de la Agricultura Familiar ocupando solo el 17% de la superficie (Scheinkerman de Obschatko, 2009). El resto de las grandes extensiones están concentradas en pocas manos. Los pequeños productores viven y trabajan en un espacio productivo diversificado en contraposición a los latifundios con monocultivos. La concentración de la tierra y la extranjerización de la misma provocaron (y provocan) grandes masas de campesinos sin tierras que despojados de sus campos son expulsados hacia las ciudades. En este sentido es el Estado quien debería reconocer el rol social del campo y velar por el acceso y uso de los recursos naturales por parte de los productores.

Muchos son los logros del campo: records de cosechas, de exportaciones, nuevos mercados, productos de alta calidad, etc. Pero también asoman problemas como la necesidad de infraestructura, de energía y de nuevas tecnologías, cuestiones de tenencia de la tierra y más. Los nuevos desafíos del siglo XXI para el campo incluyen producir con mejores prácticas productivas y ambientales, el cambio climático y la adaptación a los nuevos escenarios agropecuarios. Sin embargo el potencial del campo argentino es indiscutible y esto debiera permitirnos soñar con un campo prospero e incluyente, con lugar para todos, diverso y respetuoso de sus recursos, comunidades y culturas.

El departamento Chilecito, provincia La Rioja, honra al día del Campo siendo el polo productivo más importante de la provincia con sus más de mil explotaciones agropecuarias y agroindustriales, que producen aceitunas de mesa y aceite de oliva de exportación, vinos galardonados a nivel internacional como el “Torrentes Riojano” única uva criolla originada en América y otras producciones fruti hortícolas que abastecen la región. Todas ellas conforman la “Ruta de la Producción de Chilecito”, el destino perfecto para los amantes del campo y del agroturismo.

Ing. Agr. Analía Mariela Oviedo

Invitada por el Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC)

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