“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales” M. Gandhi

El 29 de abril se celebra en Argentina el Día del Animal. Esta celebración surgió en 1908 por inspiración de Clemente Onelli, entonces director del Jardín Zoológico de Buenos Aires, y del doctor Ignacio Lucas Albarracín, presidente de la Sociedad Argentina Protectora de Animales. Albarracín fue quien propulsó la Ley Nacional de Protección de Animales (N° 2.786), conocida como “Ley Sarmiento”, en la que quedaba establecido por primera vez en la historia argentina, la obligatoriedad de brindar protección a los animales, de manera de impedir su maltrato y su caza. Esta ley marcó un hito para el derecho argentino y latinoamericano ya que fue la primera ley penal en favor de los animales a los que considera víctimas. Sin embargo en la actualidad, esta ley y sus modificaciones no abarcan todos los aspectos en los que los animales deben ser protegidos.

El propósito central del Día del Animal es entender la importancia del bienestar de las otras especies con quienes compartimos el planeta, que algunas veces sufren por nuestro egoísmo y crueldad, pero que en su gran mayoría son víctimas de nuestro desconocimiento y negligencia. A. A. Milnhe decía: “Alguna gente les habla a los animales. No muchos los escuchan. Ese es el problema”. Esto se evidencia en inacciones del hombre ante los cambios que ha provocado en el ambiente. Dichos cambios generan sufrimiento, e incluso la muerte, por hambrunas, por pérdida de recursos, envenenamiento debido a la ingestión de compuestos tóxicos, la aparición de enfermedades nuevas o por la pérdida de refugios para protegerse de calor o frío extremo, e incluso pueden llegar a la extinción de las especies. Por ello es necesario desarrollar acciones que promuevan un mayor conocimiento sobre la fauna y su situación actual para contribuir al propósito que se conmemora este día.

Hay que destacar que el Valle Antinaco-Los Colorados, juntamente con la Sierra de Famatina y la Sierra del Velazco, conforman una región única donde confluyen regiones biogeográficas muy diferentes como las Yungas y el Monte, con sus respectivas especies animales, favoreciendo la ocurrencia de zonas de contacto por un lado, mientras que por otro lado ha funcionado como barrera favoreciendo la especiación de diversos linajes. En esta área habitan especies exclusivas como por ejemplo el lagarto de Famatina y además es lugar de paso para numerosas especies migrantes. Además, es una región escasamente estudiada, sobretodo en relación a su fauna, y que está siendo rápidamente modificada por la actividad antrópica, principalmente por el desarrollo de grandes proyectos asociados a la agricultura o viales. Por todo esto, la Universidad Nacional de Chilecito,consciente de nuestra responsabilidad en la protección de los animales, desde sus comienzos desarrolla proyectos de investigación y de extensión con el objeto de aportar conocimiento a la conservación de la fauna local. Este es un primer paso hacia una protección más abarcativa de los animales.

Dra. Paula C. Rivera

Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito

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