La educación ambiental tiene sus orígenes a inicios de la década de los 70 debido a la preocupación mundial que se produce en torno al ambiente en general, por los impactos negativos de los sistemas fabriles e industriales y por los contextos de crisis y escasez de recursos considerados necesarios para cubrir las necesidades de una creciente población mundial con fuertes disparidades en términos de consumo per cápita. Esto propició no solo visibilizar los problemas ambientales a nivel local y regional sino que fueran considerados lo suficientemente relevantes como para escalar a nivel mundial, siendo el ambiente un eje de discusión y preocupación a nivel internacional; proceso que fue acompañado por la sensibilización y toma de conciencia de la población en relación al ambiente y el impacto del hombre en la naturaleza y sus repercusiones en la calidad de vida de las personas.

Entre los primeros registros vinculados a la Educación Ambiental se encuentra el Principio 19 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano realizada en Estocolmo en el año 1972. Allí se establece que es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos. De Estocolmo a esta parte diferentes eventos se han realizado a nivel internacional que, en conjunto con el desarrollo de distintos documentos, han propiciado un avance en el camino de la Educación Ambiental o al menos de su discusión.

La Educación Ambiental considera al ambiente en su totalidad, esto es el resultado de las interacciones entre lo natural, humano, económico, social, tecnológico, legislativo, cultural y estético; se asume como un proceso continuo a ser efectuado tanto dentro como fuera del ámbito escolar; involucra a todas las disciplinas; enfatiza la participación activa en prevención y solución de problemas ambientales y promueve el valor y la necesidad de cooperación a diferentes niveles en la búsqueda de soluciones a los problemas ambientales.

En términos generales la Educación Ambiental está destinada a la sociedad en general, tanto en el ámbito de la educación formal (alumnos de los distintos niveles del sistema educativo y profesores y profesionales), como al sector no formal (individual como colectivamente ya sea a niños, jóvenes o adultos, familias, trabajadores, administradores, etc.) en pos de sensibilizar y contribuir a la concientización de la población mundial en relación al ambiente, a los problemas ambientales y a la importancia de las acciones individuales y colectivas.

A nivel local, escala en la que es posible materializar acciones que generen cambios en los territorios que habitamos y construimos, el principio planteado hace 47 años en Estocolmo no solo se mantiene vigente sino que plantea grandes desafíos, tanto para Chilecito como para la provincia de La Rioja en su conjunto que aún tiene un largo camino a recorrer para dar cumplimiento a las diferentes metas establecidas en materia de Educación Ambiental.

 

Dra. María Cecilia Gareis

Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC)

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