Por: Mariana Mastrángelo (Dra. En Historia. Docente del Departamento de Ciencias de Educación y la Salud de la UNdeC)

La “Revolución de Mayo” fue uno de los primeros pasos de un largo camino que emprendieron las Provincias Unidas del Río de la Plata hacía la independencia y en la formación de un Estado Nación. Este proceso no estuvo exento de luchas intestinas y de proyectos políticos distintos. Nuevos protagonistas debemos identificar en este escenario:  criollos, campesinos, afrodescendientes, y descendientes de pueblos originarios fueron los encargados de llevar a cabo este proceso revolucionario en toda Latinoamérica. En el caso de los criollos, hijos de españoles nacidos en América, querían participar de las decisiones políticas y económicas. Muchos de ellos se educaron en Europa y fueron contemporáneos de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. También, se sintieron influenciados por la Ilustración, sobre todo de autores como Rousseau y su idea de “contrato social”. Manuel Belgrano, Juan Gorriti, Mariano Moreno y Juan José Castelli, miembros de la Primera Junta de Gobierno, eran lectores del filósofo francés. Podemos señalar que esta noción fue la piedra angular de la independencia, reconociendo la existencia del contrato social (y no divino) que proviene del pueblo y su soberanía. Asimismo, circulaban autores prohibidos en la América colonial como Voltaire, Montesquieu y el propio Rousseau, que se leían de manera clandestina en clubes o logias. De allí quizás provengan las ideas, debates y discusiones que luego se convirtieron en acciones. Las ideas de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa prendieron, por ejemplo, en Haití donde los afrodescendientes protagonizaron el primer movimiento independentista latinoamericano en el año 1791, que culminó con la abolición de la esclavitud y el vínculo con su metrópoli española y francesa. Más al sur, en el Río de la Plata, la resistencia a las invasiones inglesas en los años 1806 y 1807 no solo puso de manifiesto la decadencia económica y social del dominio colonial español frente a Inglaterra. También dio lugar al surgimiento de sectores populares como fue el Regimiento de los Patricios, milicias formadas por voluntarios que reunía a criollos, campesinos, mulatos y pardos que elegían a sus comandantes por medio del sufragio universal. Estas milicias pueden considerarse el germen de la Revolución de Mayo ya que representaron a una nueva identidad colectiva, que surgió en contraposición al dominio español y la injerencia inglesa.  Por último, debemos mencionar los levantamientos que se produjeron en el Alto Perú, en particular los de Chuquisaca y La Paz en el año 1809, que cuestionaron el dominio colonial y fueron duramente reprimidos por el Virrey Cisneros.

La pregunta que debemos hacernos en torno a la Revolución de Mayo en el Río de la Plata es si la movilización de estos nuevos sectores sociales, junto a las ideas de la Ilustración que circulaban por la época dieron cuenta de una revolución. En este sentido, el 25 de mayo de 1810 ¿Modificó la estructura política y económica-social? Siguiendo el planteo de Alberdi, para el autor la Revolución de Mayo fue un movimiento para ejercer el poder en nombre del Rey y no fue independentista. Se terminó en la independencia ante la carencia de alternativas y la violenta resistencia española. Alberdi escribió que “América es libre porque así lo resolvieron las grandes potencias del mundo”[1]. De hecho, el Acta de la Primera Junta no se proponía la independencia respecto de España, sino que declaraba “no reconocer a otro Soberano que al Sr. Don Fernando VII y sus legítimos sucesores según el orden establecido por las Leyes”[2]. Recordemos que Napoleón Bonaparte invadió España en el año 1808 e hizo renunciar al rey Carlos IV a favor de su hijo Fernando VII. Luego Fernando fue tomado prisionero y el trono quedó a cargo José Bonaparte, hermano de Napoleón. En toda España comenzaron a formarse juntas de gobierno que respondían a una Junta Central instalada en Sevilla para resistir la invasión francesa. Para febrero de 1810 casi toda España se encontraba en manos de los franceses y el 13 de mayo de 1810 llegaron a Buenos Aires las noticias de la caída de la Junta Central de Sevilla por lo que la autoridad que había designado al virrey Cisneros en el Río de La Plata había caducado y la propia autoridad del virrey se encontraba cuestionada. Por ello es por lo que la Primera Junta no declaró la independencia, sino que no reconocía la autoridad de Napoleón. En lo que refiere a la representación de esa Primera Junta de gobierno, que obligó al virrey Cisneros el 24 de mayo nombrar a Cornelio Saavedra, representante del sector conservador, que sostenía la idea de una autonomía política y administrativa y la formación de una España americana gobernada por los comerciantes y terratenientes bajo el Rey. Esta postura se oponía a la de los más moderados y liberales, que en mayor o menor medida planteaban una ruptura con la metrópoli. Por ello podemos decir que, tras el 25 de mayo, el camino hacía la declaración de la independencia estuvo signado no sólo por la guerra contra el ejército realista, sino también en el frente interno, por fuertes luchas acerca del modelo de país que se quería.

Con relación a si la Revolución de Mayo significó un cambio de la estructura económica-social, podemos decir que ésta no se modificó sustancialmente, sino que abrió la puerta al comercio inglés (que ya estaba presente por medio del contrabando), limitado por el monopolio español. Esto generó una crisis de las economías regionales y favoreció a Buenos Aires, que por ser la capital del virreinato y por contar con los ingresos aduaneros, se diferenció del interior e impuso su dominio sobre el resto de las provincias.

Ahora bien ¿Qué representó entonces el 25 de mayo? Significó el inicio de un proceso de independencia a nivel continental, que tomó tiempo y dejó sangre y muerte en el camino, pero que tenía un objetivo claro: la construcción de una Nación libre.

 

[1] Juan B. Alberdi (2017) Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. Buenos Aires: Biblioteca del Congreso de la Nación.

[2] Acta final de la sesión del 25 de mayo de 1810