El 24 de noviembre se conmemora el Día Mundial del Olivo a pedido de la UNESCO y por iniciativa de las delegaciones de Líbano y Túnez. Estos países han elaborado un documento donde demuestran que el olivo (Olea europaea), en su forma silvestre, se remonta a hace 11.000 años, y constituye un símbolo internacional de paz y armonía.

El Olivo, la producción de aceite y de aceitunas de mesa están profundamente arraigados al desarrollo económico y social en la historia de las sociedades mediterráneas. Los griegos y fenicios lo introdujeron en toda la cuenca mediterránea y posteriormente este cultivo se extendió por todo el mundo gracias a sus nobles capacidades adaptativas, adquiriendo gran importancia en la economía de muchos países. Argentina, en el actual contexto Latinoamericano, es el principal productor de aceitunas de mesa y aceite, concentrándose el 90% de la producción en la región árida y semiárida que bordean la cadena montañosa de Los Andes.

Según la Cámara Olivícola Riojana, la superficie cultivada con olivo en nuestra provincia es aproximadamente un cuarto del total del país. Uno de los retos más importantes de la olivicultura actual es el control de la Verticilosis causada por el hongo Verticillium dahliae, que presenta en algunas áreas de la provincia una incidencia superior al 50%, con una elevada mortalidad de árboles, generando grandes pérdidas económicas. La gran dificultad de esta enfermedad, es que no existen hasta el momento productos eficaces para su control y prevención, tanto para el tratamiento del suelo como de la planta. Esto ha motivado la búsqueda de potenciales tratamientos de control biológico alternativos, como una estrategia eficaz y sostenible dentro del manejo integrado. Un ejemplo de ello es la identificación de microorganismos tales como las micorrizas que contrarrestan el ataque de patógenos,  tanto para el control de la Verticilosis como de otros patógenos, ya sea por la ocupación previa del espacio de las raíces o por la estimulación de los mecanismos de defensa bioquímicos. Las micorrizas son hongos benéficos que se asocian a la raíz de la mayoría de las plantas incrementando su volumen radicular que, al permitir una mayor exploración de la rizosfera, aumentan la absorción y el transporte de nutrientes y agua. También colaboran con la resistencia de la planta huésped a la sequía y contribuyen a la formación de agregados del suelo.

Para concluir podemos decir que la protección de los olivos es un objetivo prioritario y aprovechando este día especial invitamos a revalorizar el cuidado integral de este noble árbol y a apoyar la actividad olivícola regional, como así también conmemorar a quienes se esfuerzan por mantener en auge a la olivicultura a pesar de las dificultades agroeconómicas que enfrentan diariamente.

Ing. Mariana Bonetto* y Lic. Donna Lucía Rattalino**

*Ingeniera Agrónoma (UNdeC)

** Licenciada en Ciencias Biológicas (UNdeC)

Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA-UNdeC)

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