“Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego”. Leon Tolstoi 

“Los abuelos son las raíces, los niños son las semillas. Y los frutos son las nuevas y futuras generaciones. Si olvidamos las raíces y descuidamos las semillas, no podremos cosechar los frutos”. Octavio Romero. 9 años. Tierra del Fuego

 

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo como Día Internacional de los Bosques. Mediante su celebración se rinde homenaje a la importancia de todos los tipos de bosques y se intenta generar conciencia al respecto.

LA PERCEPCIÓN DE LOS BOSQUES

Hoy, y cada vez más, los bosques y ecosistemas naturales están interesando a todos los habitantes del mundo, pues todos somos beneficiarios, en mayor o menor grado, de sus bienes y servicios (transables y no transables) y sus satisfactores culturales (valores culturales y espirituales). La percepción que la sociedad humana tiene de los bosques ha ido mutando en el tiempo y ha pasado desde ser un lugar de provisión de alimentos, herbolaria medicinal y madera, como se describe en el relato sobre los orígenes de la Silvicultura, pasando por visiones mágicas relacionándolos con espíritus protectores como el Sachayoj (se traduce como “Señor del bosque”, siendo el protector de la vegetación natural y en especial de los árboles) de los bosques del Chaco, hasta los Ents, esos seres que pastorean árboles en la novela El Señor de los Anillos; pero también como refugio de bandidos y brujas.

El bosque es mucho más que un mero conjunto de árboles, nos va enseñando la ciencia moderna, y lo que durante gran parte del periodo de la revolución industrial y el colonialismo se percibió sólo como un proveedor (infinito) de recursos madereros, hoy sabemos que los bosques no sólo constituyen un entramado de varios pisos verticales asociados a especies arbóreas, arbustivas, hierbas, epífitas, sino que además configuran refugios de flora y fauna en sus copas y constan de una interesante trama radicular, con la que aparentemente se comunican entre las distintas especies que lo habitan… es decir, lo que hasta hace unos 50 años se consideraba básicamente un proveedor de madera y fibra, hoy se abre en un abanico enorme de bienes, servicios y satisfactores culturales y espirituales.

PERO ¿QUÉ SIGNIFICA PLANTAR UN ÁRBOL?

Cuando plantamos árboles en realidad estamos plantando Significados. Claro está. Los árboles representan no sólo los beneficios directos que vemos en ellos: sombra, madera, regulación de las temperaturas, entre otros; también plantar un árbol representa rescatar identidades, ya que no es lo mismo plantar un árbol endémico, es decir que es propio de un territorio, de un lugar, que traer importados de otras latitudes, de otros países inclusive, árboles que deben aclimatarse a estos hábitats, a este nuevo hogar. Si plantamos Chañares, Aguaribay, Algarrobos, estamos rescatando nuestro paisaje original, estamos rescatando el paisaje de nuestros ancestros, estamos rescatando y, de alguna manera recuperando, la cultura. Al hacerlo, estamos revalorizando lo nuestro más que lo ajeno y por ello, entonces, plantar un árbol nativo, es también luchar contra la alienación y la descontextualización de nuestra realidad. Los docentes saben muy bien que una educación descontextualizada conduce a la pérdida del sentido de pertenencia; nos hacemos más grises, menos diversos, más fáciles de engañar…

 

Ing. Forestal Alberto Peña Cornejo

Universidad de Chile

Invitado por el Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC)

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