El 20 de octubre de 1998, por ley Nº 6.581, se instituyó a la flor del cardón como Símbolo Floral de la provincia de La Rioja. En sus artículos, la Cámara de Diputados de la Provincia sanciona que: se instituya como símbolo floral de la Provincia de La Rioja a la “Flor del Cardón”, Trichocereus pasacana cardón o Trichocereus terscheckii cardón grande o cardón de los valles; dispone que la especie vegetal “Cardón” en todas sus variedades se considere planta protegida en todo el territorio provincial. Propone su inclusión en los contenidos curriculares, en todos los niveles educativos y establece la obligatoriedad de su protección, conservación y repoblación, quedando terminantemente prohibida su extracción o tala. A tal fin, declara el día 20 de octubre de cada año calendario como “Día Provincial de la Flor del Cardón”. 

Varias especies de cactus responden al nombre de cardón y se refieren particularmente a plantas de porte erguido, de gran tamaño, en forma de candelabro, con tallos suculentos que almacenan agua; con flores grandes, blancas y vistosas. Sus frutos son dulces y comestibles, con numerosas semillas que germinan y crecen al amparo de una planta nodriza (por ejemplo la jarilla), que le proporciona protección del sol y de las heladas durante sus primeros años. Se diferencian entre sí por el grosor de sus ramas, altura y el patrón de ramificación.

Confieren una fisonomía particular al paisaje, encontrándose en regiones fitogeográficas de prepuna, chaqueña y monte. Tricocereus pasacana o T. atacamensis, se restringe a la provincia biogeográfica de la prepuna, que abarca el noroeste de Argentina desde Jujuy a Catamarca, suroeste de Bolivia y norte de Chile. Ocupa laderas rocosas, semiplanicies y planicies entre los 2.000-3.500 m.s.n.m.  

Trichocereus terschekii se distribuye por los valles y laderas entre los 800-1.400 m.s.n.m en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y San Juan. También en el sur de Bolivia. Fitogeográficamente ocupa el oeste de la provincia chaqueña y la del monte. Se encuentra entre jarillales, acompañando vegetación xerófila. En la provincia de La Rioja comparte hábitat con Stetsonia coryne (cardón moro o cardón) que crece en el oeste de la Región Chaqueña: en Bolivia, Paraguay, y en la Argentina hasta el norte de Córdoba, entre los 300-800 m.s.n.m, en serranías bajas o llanuras, muchas veces en bordes de salinas. Son especies arbóreas de gran valor cultural por su aprovechamiento y utilidad, desde tiempos prehispánicos a la actualidad.

En excavaciones arqueológicas del Parque Nacional Talampaya se encontraron agujas indígenas realizadas con las espinas de este cardón para tejer prendas de lana. Como alimento, se consumen sus frutos en diversas formas (arrope, pasas, vinagre); su madera como combustible y materia prima para fabricar diversos objetos, muebles y artesanías, en la construcción de techos y puertas de viviendas, usos todavía vigentes. Brindan albergue y alimento a animales quienes consumen los frutos y tallos. Los frutos sirven de alimento para aves, roedores, cabras y vacas, y sus tallos como fuente de agua en épocas secas y de baja disponibilidad de recursos. Al ser plantas de crecimiento lento es necesario preservar estos bosques naturales que cumplen un rol ecológico importante en el ecosistema y hacer un uso racional de los mismos.

Mitos y leyendas explican el origen humano de los cardones. Una de las versiones que cuenta la historia es sobre dos enamorados, de bandos opuestos, que mientras huían de la persecución de sus pares solicitaron protección a la Pachamama quien los convirtió en cardón. Mientras que el “cardón” crece fuerte y espinoso para protegerla, es ella quien cada tanto se asoma a bañarse de sol o de luna en forma de flor, y los hijos de ellos fueron los “cardones”. También han sido fuente de inspiración para Atahualpa Yupanqui en su Vidala del cardón: parao en la loma, llenito de espinas, así es el cardón, fierito por fuera, ternuras adentro, lo mesmo que yo, cuando llega el tiempo, el cardón más pobre, presenta una flor, por eso i’ venido, domando caminos, buscándote a vos, guapeando a la nieve, guapeando a los vientos, así es el cardón, solito y arisco, rodeau de silencio lo mesmo que yo…                                                                           

  Lic. Gloria S. Jaime

                                       Invitada por el Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

                                                                                                            Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC)

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