La conmemoración del “Día Nacional del Agua y la Energía Eléctrica” el 14 de febrero se remonta al año 1949. Posteriormente se desdobló asignándose el 31 de marzo como el Día Nacional del Agua y el 14 de febrero como Día de la Energía, y tiene como finalidad contribuir a la generación de conciencia en la sociedad sobre el uso racional de la energía y su obtención a partir de recursos renovables.

A lo largo de miles de años, el hombre ha contado con su propia fuerza muscular y la de los animales como única fuente de energía. Después del descubrimiento del fuego, continuó la agricultura usando la energía del sol, luego la revolución industrial, el descubrimiento del petróleo hasta la invención del motor de inducción y el uso de la electricidad.

En la actualidad la utilización a gran escala de combustibles fósiles es una de las principales características de lo que se conoce como una sociedad industrializada. El uso de la energía está íntimamente ligado a la mayor parte de las actividades esenciales para el crecimiento y desarrollo de las poblaciones humanas, como la preparación, distribución y conservación de los alimentos, la construcción, la industria, el transporte, las comunicaciones, el confort en los hogares, etc. Los servicios energéticos tienen un profundo efecto en la productividad, la salud, la educación, el cambio climático, la seguridad alimentaria e hídrica principalmente.

No obstante, a pesar de los avances en las tecnologías de generación de energía, transmisión y almacenamiento, se estima que el 13% de la población mundial aún no tiene acceso a servicios modernos de electricidad, 3.000 millones de personas dependen de la madera, el carbón, el carbón vegetal o los desechos de origen animal para cocinar y calentar la comida (CEPAL, 2016).

Asimismo, el 80% de la energía eléctrica mundial se produce a partir de combustibles fósiles, y un 36% de ésta proviene del petróleo, mientras que sólo un 2% es de origen renovable (REN21, 2017).

Nuestra provincia cuenta con recursos naturales con gran potencial de aprovechamiento energético, como es el sol con una alta radiación en casi la totalidad de la superficie provincial, la biomasa proveniente de la actividad agroindustrial, los cursos de agua y el viento en zonas más específicas. En la actualidad dos emprendimientos: uno eólico en Aimogasta (todavía en expansión) y otro solar en Nonogasta inyectan al Sistema Interconectado Nacional (SIN) energía suficiente para abastecer a más de 90 mil hogares

Como usuarios y consumidores de energía nos encontramos ante la oportunidad de tomar conciencia y utilizar racional y eficientemente el recurso, ya que es de fácil aplicación porque no requieren inversión sino de un cambio en nuestra forma de pensar y actuar. A niveles superiores el abordaje del nexo entre el Agua, la Energía y la Alimentación es de gran importancia para la sustentabilidad de los sistemas productivos locales y poblaciones vinculadas.   

 

Ing. Agr. Emanuel Guerrero

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)

Invitado por el Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)

Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC)

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